LO QUE LA IZQUIERDA DICE DE LA DERECHA

s-Julio 5-2003 014

Un velo impide ver, no ver impide entender.

 

En el periódico Levante, con fecha 31 de Diciembre del pasado año, un, parece que eminente, sociólogo, don Alberto Moncada, escribe un breve artículo que comienza así:

En España la derecha es más extremosa porque, al contrario de Francia e Italia, aquí no tenemos un partido de extrema derecha de modo que a veces el Partido Popular tiene que aceptar los criterios ultra, como se ve en la legislación sobre el aborto que mantiene el permiso de los padres para que las adolescentes puedan abortar.

Llama la atención el análisis que hace este sociólogo, aunque por el tono que emplea da la impresión de que habla más como militante de izquierdas que como sociólogo.

Y llama la atención que diga que la derecha es más “extremosa” en España que en otros países dado que no tiene constituido partido alguno de extrema derecha, al contrario que en esos otros países que sí lo tienen. El razonamiento es realmente aplastante. Razonamiento que utiliza para explicar el por qué del cambio introducido en la ley del aborto por el PP y llama ultra al hecho de considerar que una menor de edad es sencillamente una menor de edad. Para mí, sin embargo, lo que es ultra es extremar la ideología de la autonomía de la madre hasta hacerla pasar, no ya por encima del padre que algo tendrá que ver en un embarazo o por encima de la vida y los derechos del niño, protegidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino también por encima de la lógica, cuando declara a una menor apta para comportarse como mayor de edad, exclusivamente, para tomar la decisión de abortar. Este planteamiento si resulta ultra, se mire por donde se mire.

Y continúa:

La derecha suele ser más rural que urbana y menos escolarizada que los partidos progresistas. Es conservadora en dos sentidos, aprecio por la tradición y miedo al cambio. Su sentido de la lealtad grupal es grande. Por eso no le ha pasado tanto la factura al PP por la corrupción. La izquierda es más autocrítica.

O sea, que después de sesudos estudios queda demostrado que la derecha, no queda claro si la extrema o la otra, es más rural y más analfabeta que la izquierda, aserto que no requiere, parece, demostración ninguna. Si alguien se toma la molestia de mirar el mapa que el periódico El País tiene publicado sobre el resultado de las elecciones pueblo a pueblo, verá hasta qué punto la afirmación puede ser gratuita, y si mira el mismo mapa en pasadas elecciones, quizás le quede más clara aún la gratuidad de la afirmación de don Alberto, aunque este aspecto es lo de menos. La segunda afirmación sobre la fidelidad de los votantes es de envergadura similar a la anterior, basta contemplar el espectáculo andaluz en el que la fidelidad de los votantes de izquierdas es ejemplar a pesar del espolio que contra las clases más desfavorecidas se ha cometido allí. En cuanto a la capacidad autocrítica, ni la izquierda ni la derecha, ambas nos tienen acostumbrados a que tras las elecciones, sea cual haya sido el resultado, toca salir a la palestra y afirmar que han vencido, así, todos, del signo que sea. Pero es igual, el señor Moncada parece no considerar este detalle. En cuanto al miedo, es posible que aquí acierte, pero la derecha tiene tanto miedo al cambio como la izquierda lo tiene a la libertad, puesto que en su praxis abunda el intervencionismo y la tendencia a manipular la sociedad.

Luego continúa:   

En España todavía hay muchos franquistas, incluso entre los jóvenes, como se ve por la pervivencia de la Falange. No obstante hay una derecha moderna, defensora del capitalismo, al que protege y defiende contra los avances laborales. Después de un largo período de gobierno del Partido Popular, estamos en vísperas de presenciar un debate parlamentario, que muy probablemente situará a la derecha en la oposición. Será interesante observar como se comporta en esa situación.

Parece evidente, al final de este artículo, que la voluntad expresa del señor Moncada es la de identificar la derecha con el franquismo, como si antes de Franco no hubiera existido derecha alguna. Y eso, sociológicamente, ni se sostiene ni tiene otra explicación que la de la manipulación ideológica a la que aludía antes.

A continuación introduce una apostilla como queriendo lavar la imagen de la derecha diciendo que hay una derecha moderna, eso sí, derecha que va contra los derechos de los trabajadores, y el lector no puede sino añadir mentalmente: exactamente igual que la derecha antigua… O sea que la derecha moderna no es sino la derecha de siempre. No queda sino concluir que no tiene nada de moderna. Aquí se sigue el mismo principio de sembrar dudas para cosechar aversión a la derecha.

Una última idea, del mismo corte, aparece en el trabajo del señor Moncada, tiene interés en ver cómo actuará la derecha en la oposición, como haciendo planear sobre nuestro inmediato futuro político una sombra de duda sobre si la derecha será lo suficientemente democrática como para aceptar su derrota. Y dice todo esto olvidando que la derecha ha estado más años en la oposición que en el gobierno. De modo que cuestionando el talante democrático de los conservadores, se deja en la mente del lector una duda clave para descalificar a toda la derecha. Como se ve, todo muy científico, vaya que sí.

En este trabajo si algo resulta evidente es la expresa intención de encasillar a todo el que no piensa como el autor, enmarcando el perfil de las derechas en una deformación ritual de los datos reales hasta transformarlos en pura caricatura fruto de una muy concreta ideología.

En realidad son los mantras de siempre, y escribo este comentario porque pienso que ya va siendo hora de desenmascarar este tipo de rutinas, y porque creo sinceramente que no es bueno que el modo de relacionarse, derecha e izquierda, únicamente sea el de la acusación y la descalificación.

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Acerca de Signos de los tiempos

Actualidad es la suma de las cosas que suceden, aquello que se dice sobre esas cosas y el modo en que nos afectan, y este conjunto conforma unos signos concretos y precisos que es posible interpretar. Esa es la luz que buscamos.
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